una reflexión
by pilar cámara
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Redes SocialesA la memoria de Gabriel. Una reflexión

Cuando un suceso como la desaparición y muerte de Gabriel Cruz sacude a un país es inevitable que el enfado y la rabia hagan acto de presencia. Antes de la vida 2.0 la ira se quedaba entre las cuatro paredes y la barra de un bar el tiempo que tardábamos en tomarnos un café de esos de arreglar el mundo.

Ahora no, ahora permanece en nuestras redes sociales y ahí queda, para siempre, mostrándonos el reflejo de lo que somos. Y yo no quiero que seamos una turba exigiendo que nos entreguen a una supuesta asesina para que nos tomemos la justicia por nuestra mano ni que mis hijos el día de mañana vayan a la puerta de una casa a insultar a quienes allí viven por muy malas personas que sean.

A la vista está, la violencia sólo provoca más violencia. En este caso, tanta, que hasta Patricia Ramírez, la madre de Gabriel, ha tenido que pedir calma y que no se compartan mensajes de odio en las redes sociales.

La rabia no es mala, todo lo contrario, forma parte de cualquier proceso sano de duelo, pero hay que saber canalizarla y no dejarnos llevar por el calor que nos provoca.

Antes de escribir o de compartir una barbaridad en nuestro muro de Facebook, por favor, respiremos y no cojamos las antorchas para ir a buscar al próximo ajusticiado en esa gigantesca plaza que es internet. Seamos personas, no la jauría que nos convierte justo en eso que despreciamos.

Decía Gandhi: «Ojo por ojo y el mundo acabará ciego». Reivindiquemos también el silencio.

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