by juanlu dorado
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Redes SocialesRedes sociales: Una historia y el futuro

A lo largo de los siglos el ser humano ha tenido la imperiosa necesidad de comunicarse. Esa necesidad ha estado presente en las distintas evoluciones de la especie, o entre las distintas razas que han habitado el planeta, y en las diferentes culturas que, con el paso de los milenios, han ido conformado la idiosincracia del mundo que habitamos hoy día.

Comunicarse. O lo que es más sencillo: contar cosas. Contarlas a los miembros de tu aldea o pretender que algo que uno ha hecho pase a la posteridad. Todo ha valido en esto de la comunicación. ¿Y esto ha existido siempre? Por supuesto. Incluso podríamos decir que la primera red social existió hace, aproximadamente unos 20.000 años. ¿Dónde? En Altamira.

No, no estamos tomando el pelo a nadie. Existe la misma necesidad de contar sus experiencias en la persona que realiza un viaje a París, lo cuenta en Twitter, sube fotografías a Instagram, sitúa los sitios que ha visitado en Foursquare y luego lo resume todo en Facebook, que en aquellos hombres primitivos de Altamira que querían contar en las paredes de su cueva las más épicas cacerías que habían presenciado.

Y esa necesidad de contar lo que se está haciendo y, de alguna forma, pasar a la historia, ha seguido evolucionando con el paso de los años. Normalmente, en la mayoría de los siglos anteriores y posteriores a Cristo, esas muestras se han denominado arte: esculturas, pinturas, edificios, libros… Es evidente que entonces, el acceso a las distintas formas de expresión no era tan masivo como hoy en día.

Pero la democratización del acceso a las comunicaciones hizo que, poco a poco, todo fuera cambiando. Cada vez más personas, con el paso de las décadas en el siglo XX, fueron teniendo acceso a medios que le permitían expresar su opinión y compartirla con el resto del mundo. Pero, sin duda alguna, el mayor auge de todo esto que estamos contando ha llegado ya con el siglo XXI y la explosión de las redes sociales. Aunque para llegar a lo que estamos viviendo en los albores de 2016 y mirar hacia el futuro quizás tengamos que recorrer el pasado.

No olvidemos que las redes sociales tal y como las conocemos tienen un denominador común: Internet.

Continuemos.

Se puede hablar de redes sociales con los correos electrónicos. Fue en 1971 cuando se produjo el primer envío entre dos puntos. Luego vendrían las cadenas de correos y las fotos subidas de tono, pero eso es otra historia. El caso es que la primera gran red social que podemos datar fue el correo electrónico. Incluso para muchas personas, fuera de entornos laborales, sigue siendo su principal vía de comunicación a través de la Red. Puede que sea porque, de alguna manera, mantiene el romanticismo que tenía el correo postal.

Luego las redes sociales comenzaron a desperezarse hasta el gran despertar. La bisabuela de todo esto puede ser una cosa llamada Bulletin Board Systems que sirvió para contarse entre un grupo de amigos sus noticias, preparar encuentros, etc. Sí, es una historia muy común en todo esto. Después llegaría la abuela, en 1995, con algo llamado Classmates. ¿Por qué surgió? Para retomar el contacto con antiguos compañeros de clase. Típico.

Después de esto, la cosa empezó a ponerse mucho más seria. En el año 1997 aparecería en Estados Unidos AOL Instant Messenger, y dos años después, en 1999, nacería un fiel compañero de muchos internautas españoles: MSN Messenger. Durante años fue la gran red social para tener contacto directo con los amigos. El auge de estas herramientas de mensajería vino acompañado de los chats que arrasaron en todo el mundo.

De momento, en estas primera era de las redes sociales que os estamos contando, la prioridad era el diálogo. Todavía no había llegado el momento de expandirse y de contar cosas al resto del mundo, aunque no tardaría mucho. De hecho, en este periodo que va entre los años finales del siglo XX y los primeros del XXI, también comienza a germinar el fenómeno blogger, con la aparición de millones de blogs a lo largo y ancho de la Red con las temáticas más variadas. Con el tiempo, los blogs y las redes sociales se convertirían en un matrimonio inseparable.

Continuemos.

Pasó el cambio de siglo, el efecto 2000 y la burbuja de las puntocom para que llegara el inicio de la edad de oro de las redes sociales.

En 2002 nacía Fotolog, una red que consistía en subir fotografías de la vida cotidiana o de lo que fuera y comentar, comentar, comentar… Probablemente estemos ante una de las redes sociales más importantes en la historia de los españoles en Internet, por ejemplo. Vivió su época dorada entre los años 2006 y 2009, y curiosamente, ha sido en estos primeros días de 2016 cuando nos hemos enterado de su pronta defunción. Descanse en paz.

Llegó el año 2003 y aparece MySpace, probablemente la gran red social. Todo el mundo tenía que estar allí aunque no supiera muy bien para qué usarla. Algunos para subir canciones, por ejemplo. De hecho, los primeros fenómenos musicales que surgieron en Internet lo hicieron a través de MySpace como es el caso de Arctic Monckeys.

También, en ese año 2003, aparecería LinkedIn. Nació como red profesional y, a día de hoy, en 2016, sigue siendo la red social más importante en esta materia. Además de ser la preferida por empresas de todo el globo para sus selecciones de personal y ser muy importante en la búsqueda de contactos profesionales, fue la primera red social norteamericana en poner acciones en bolsa.

Y un año más tarde, en 2004, llegó Facebook. No hace falta contar demasiado sobre la criatura de Mark Zuckerberg que no se sepa ya. Para eso hay muchísima literatura o la película ‘La red social’, por ejemplo. Pero sí que hay que señalar que con Facebook cambió todo, desde la manera de relacionarse con las amistades a la manera de comercializar un producto.

Sólo hay que dar un dato: a 30 de julio de 2015, en todo el mundo Facebook tenía 1.490.000.000 de usuarios en todo el mundo. Y de esos, a principios de 2016, 800.000.000 usan su aplicación de mensajería llamada Messenger. Casi nada. La compañía de Zuckerberg ha hecho que cualquier acción de comunicación gire alrededor de ella e incluso ha ido modificando el comportamiento de las distintas redes sociales para estar en consonancia con ella. Facebook manda.

Sigamos con nuestro recorrido. En el año 2005 llegaría YouTube que, pese a que muchos la excluyen cuando se habla de redes sociales, tiene las características necesarias para serlo. Y más en nuestros días cuando se ha creado toda una gigantesca comunidad alrededor de sus vídeos, sus canales y esos personajes llamados ‘youtubers’ que están por todas partes. Las empresas tienen a YouTube cada vez más presente en sus acciones de comunicación. Y eso no debemos dejarlo de lado.

2006 también fue importante: nace Twitter. La red de microblogging también es un caso aparte. Es fácil de imaginar a mucha gente reírse de los 140 caracteres en aquellos tiempos… la misma gente que se ha tenido que tragar sus palabras. Y es que Twitter se ha convertido en la red social por excelencia en influencia. Allí se generan noticias que luego llegan a los informativos y son objeto de debate en programas de televisión: tenemos el ejemplo reciente del #NoTeLoPerdonaréJamásCarmena en España.

Twitter también se ha convertido en un lugar para informarse antes que cualquier otro canal, un lugar donde las empresas prueban sus campañas y el éxito se mide en conseguir ser o no ser trending topic aunque sea por unos instantes. Probablemente, al margen de otras muchas cosas, Twitter sea el gran banco de pruebas de la comunicación en nuestro tiempo.

Pero después de Twitter hubo más cosas. Ese mismo año, en 2006, apareció Tuenti en España. Se podría hablar del auge y caída de Tuenti, pero eso merece una entrada al margen en este blog.

En 2009 llegaría Foursquare y en 2010 sería el turno de Pinterest e Instagram. Esta última puede ser la red social que mayor y más rápida expansión ha tenido en la historia. Y la más influyente, siendo vital a día de hoy en las políticas de comunicación de muchísimas empresas que han encontrado en los instagramer a los individuos necesarios para vender sus productos de una manera directa y sin ningún tipo de cortapisas. ¿Todo vale en Instagram?

Y hay muchas más que no nos queremos dejar en el camino. Fotográficas como Flickr o musicales como Spotify o Soundcloud. También la nueva edad de oro de las aplicaciones de mensajería comandada por WhatsApp y Telegram. Sin olvidarnos de los intentos continuos de Google de meter su nariz en el económicamente interesante mundo de las redes sociales a lo largo de los años con Orkut, Buzz y, más recientemente, Google+.

Y así llegamos a 2016. Sí, hay que estar en las redes sociales. ¿Y si tienes una empresa pequeña? También tienes que estar en redes sociales. Pero… ¿en todas? No, no hay que estar en todas, a lo mejor, según cada modelo de negocio sólo hace falta estar en una de ellas pero hacer las cosas bien y generar los contenidos suficientes para alimentarla, interactuar con los usuarios-clientes y ayudar a tu negocio a crecer. Las opciones, desde luego, son ilimitadas.

¿Y el futuro? Pues al ritmo que crece Internet y el número de usuarios es, de manera rotunda, imprevisible. Lo que sí está claro es que será muy variado. Probablemente, el futuro de las redes sociales esté, como en tantas otras facetas de la vida profesional en la especialización de los contenidos. Hablamos de grandes redes sociales centradas en actividad deportiva, en recetas de cocina, en meteorología o en el mundo de la moda. Sin olvidar que entrarán en juego nuevas tecnologías que conllevarán pequeñas revoluciones hasta que llegue otra gran revolución, de esas que cambian el mundo.

Hasta ese día, a las redes sociales les queda por delante un camino apasionante. Y las empresas, ya sean grandes, medianas o pequeñas tienen que estar pendientes de esta evolución para detectar nuevas oportunidades de mercado en la medida de sus posibilidades.

Toda empresa tiene necesidad de vender su producto, sea cual sea, y las redes sociales son un vehículo fundamental para conseguirlo. Sólo hay que detectar el mejor lugar para estar, sabe con qué contenido dotarlo y averiguar cuál es la mejor manera para captar nuevos clientes, fidelizar a los que ya tienes y crear una comunidad alrededor de tu negocio.

Una vez recorrida historia de las redes sociales es el momento de plantear la siguiente pregunta para reflexionar sobre el futuro de tu empresa en Internet: ¿En qué redes sociales debo estar?

Lo resolveremos en próximas entradas.

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